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Allá va cruzando el
río
buscando peces de plata;
surcando el invierno frío
para acallar su hambre ingrata.

Pescador mucho me temo
me salga la vida cara
si avanzas a flor de remo
entre el sedal y la jara.

Cae en mi red, pez de plata,
que tengo por cosa clara
que el hombre su hambre no mata
a golpes de simple vara.

Lanza el pescador su anzuelo,
con soltura y mucha maña,
trazando un arco en el cielo
con el puntal de su caña.

El cebo, al fondo del río,
sorprende al pez no saciado
que ciego de hambre, con brío,
se lanza a darle un bocado.

Libérame del anzuelo
pescador de mente clara.
odio morir en el suelo,
entre el sedal y la jara.

No te suelto pez amigo
pues es invierno y yo quiero
que haga mi mujer contigo
buena sopa en el puchero.

Serás entero comido.
tu fritura para el plato,
tu espina para el cocido,
y tus ojos para el gato.

Echa el pez en su mallero
y con presteza lo tapa
queda libre un agujero,
y, de un salto se le escapa.

Adiós amigo de enero
mi afán mediré con vara
vendré a buscar tu sendero
entre el sedal y la jara.

José Luís Muñoz.
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Susana
García. |
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