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Hay algunos que dicen
que todos los caminos conducen a Roma
y es verdad porque el mío
me lleva cada noche
al hueco que te nombra.

Y le hablo y le suelto
una sonrisa una blasfemia y una derrota
vuelvo atado a tus ojos
y duermo con tu nombre
besando mi boca.

Ay amor mío
que terriblemente absurdo es
estar vivo
sin el alma sin tu cuerpo
sin tu latido, sin tu latido.

El final de esta historia
enésima autobiografía de un fracaso
no te sirvan de ejemplo
hay quién afirma
que el amor es un milagro.

Que no hay mal que no cure
pero tampoco bien
que le dure cien años
eso casi lo salva
lo malo son las noches
que monta mi mano.

Ay amor mío
que terriblemente absurdo es
estar vivo
sin el alma de tu cuerpo
sin tu latido, sin tu latido
sin tu latido, sin tu latido.

Aunque todo ya es nada
no sé porque te escondes
y huyes de mi encuentro
por saber de tu vida
no creo que vulnere
ningún mandamiento.

Tan terrible es el odio
que ni te atreves a mostrarme
tu desprecio
pero no me hagas caso
lo que me pasa es
que a este mundo no lo entiendo.

Ay amor mío
que terriblemente absurdo es
estar vivo
sin el alma de tu cuerpo
sin tu latido, sin tu latido.

Ay amor mío
que terriblemente absurdo es
estar vivo
sin el alma de tu cuerpo
sin tu latido, sin tu latido.

Ay amor mío
que terriblemente absurdo es
estar vivo
sin el alma de tu cuerpo
sin tu latido, sin tu latido.

Luis Eduardo Aute.
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Susana García |
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